La introducción de las nuevas
tecnologías en el sistema educativo ha sido el objeto de múltiples planes que
en diferentes países, comunidades y otros ámbitos se pusieron en marcha en la
década de los ochenta. Sancho (1996a) identifica una serie de aspectos comunes
a todos ellos. Se presentan como una innovación. A pesar de ello, en algunas
ocasiones su utilización puede representar en términos educativos una
involución. Esto ocurre cuando su uso se centra en la realización de tareas de
baja demanda cognitiva y social.
En esta línea, un informe de la
OCDE (2009, 117) afirma: "Toda la formación del profesorado, tanto en su
etapa inicial como en la permanente, debe incluir la preparación para valorar y
seleccionar software.
Un software educativo corresponde a una transformación de los procesos mediante
los que se aprende, constata (anota) y explica el mundo, procesos que están en
sintonía y dependencia con nivel de desarrollo de los medios tecnológicos del
actual momento histórico. Por ello, cada vez es preciso diseñar nuevos
escenarios y acciones educativas, es decir, proponer una política educativa específica para el entorno cibernético. Aunque
el derecho a la educación universal sólo se ha logrado plenamente en algunos
países, motivo por el cual hay que seguir desarrollando acciones de
alfabetización y educación en el entorno real. Este exige diseñar nuevas
acciones educativas. Por ello, además de aplicar las nuevas tecnologías a la
educación, hay que diseñar ante todo nuevos escenarios educativos donde los
estudiantes puedan aprender a moverse e intervenir en el nuevo espacio
telemático.
Las redes educativas
virtuales son las nuevas unidades básicas de dicho sistema educativo, que incluye el diseño y la construcción de nuevos escenarios educativos, la
elaboración de instrumentos educativos electrónicos y la formación de educadores
especializados en la enseñanza en el nuevo espacio social.

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